miércoles, 20 de noviembre de 2013

Razones por las que se generan y financian pocos proyectos de innovación y mecanismos para evitarlas.

Lejos de la imagen que se tiene de que hay pocas personas con proyectos tecnológicos o innovadores, ocurre que las administraciones han destinado pocos o ningunos recursos a formar a estas personas para que puedan buscar financiación y materializar sus empresas

La innovación, salvo en algunos países anglosajones que conocemos bien; está de facto afectada por males estructurales en la cultura y en la organización social, empresarial y política que resisten tanto el paso de las décadas como las oleadas de cambio tecnológico que están sacudiendo el planeta y que impiden el desarrollo y el crecimiento del tejido empresarial basado en la innovación.

Básicamente, los factores clave de desanimo, que se oponen intrínsecamente al progreso y a la innovación tecnológicos son:

- La desprotección social que históricamente ha sufrido el emprendedor

- El desestímulo familiar, escolar y social para generar el espíritu emprendedor

- La falta de herramientas en la universidad para aprender a ser empresario

- Las pocas o nulas ayudas que llegan de la administración

- La falta de sensibilización de las instituciones financieras
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Un emprendedor de la innovación es un profesional que desestima un puesto de trabajo convencional en una empresa por crear su propio negocio a partir de su propia visión de un nicho nuevo de mercado, decisión que le fuerza a ser autónomo, al no trabajar por cuenta ajena, y que implica a su vez renunciar a la protección social que el subsidio de desempleo proporciona. Si a este hecho le añadimos que el emprendedor tiene que invertir sus propios recursos o los de sus familiares, el factor de riesgo se hace incalculable.

El entorno familiar también contribuye al desánimo del potencial emprendedor, ya que ningún padre desea la desprotección social que genera el trabajo autónomo para su hijo, aunque éste haya sido el estudiante de más talento de su promoción. Y es que hay mucho talento, pero la mayoría de los estudiantes ni sus padres tienen cultura de asumir riesgos

Por ende, será extremadamente raro que el alumno descubra a través de la propia universidad su vocación emprendedora ya que fomentarla no está entre las prioridades de la gran mayoría de los centros universitarios. Y si, pese a ello, un estudiante lo hace y decide perseverar en dicha vocación emprendedora, le será difícil encontrar en su facultad los conocimientos necesarios, dado el mínimo peso que los estudios de emprendimiento e innovación tienen en los programas universitarios
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Para mas dificultar, si cabe, la iniciativa innovadora, algunas instituciones financieras diseñan golosos productos financieros, teóricamente indicados para proyectos de innovación con características espectaculares (menos interés, plazos de carencia de algunos años o amortizaciones hasta los 10 años) que se canalizan a través de la banca convencional pero con las garantías convencionales para nuevas empresas (garantías solo dinerarias),

Por un camino u otro, el resultado es que los proyectos innovadores, los cuales por definición son escasamente compatibles con las garantías tradicionales que solicita la banca (fondos propios, bienes inmuebles, etc.), no reciben prácticamente nunca estos créditos preferenciales: los reciben las grandes sociedades que los pueden garantizar, esto es, las sociedades que se pueden financiar con la financiación bancaria convencional,  paradójicamente, lo que se consigue es abaratar con dinero público los créditos para aquellas sociedades que pueden financiarse normalmente.

Si aún y así, a pesar de los riesgos y dificultades  que entraña el emprender un proyecto innovador, el emprendedor se atreve, y, no puede su proyecto devolver el capital prestado, el emprendedor a parte de perder todas sus garantías, todo su tiempo y esfuerzo, se verá condenado al ostracismo social y a que su nombre luzca en el cuadro de honor del Banco regulador como “moroso”, para que no se le ocurra volver a tener la audacia de hacer aquello que se necesita para crecer y salir de la enorme crisis que azota a la mayoría de los países, y que es: crear empresas diferenciadas que tiendan a generar valor añadido y empleo.

A pesar de las dificultades mencionadas, paradójicamente, los grandes family offices e inversores privados que antaño invertían su dinero en los mercados organizados y en el sector inmobiliario, actualmente gozan de excesos de liquidez que necesitan nuevas vías de inversión, y que en muchas ocasiones solo encuentran en proyectos de innovación o de base tecnológica que puedan generar grandes plusvalías a través de la diferenciación con proyectos o empresas tradicionales.

Para generar la confianza que necesitan estos inversores es imprescindible disponer de una idea innovadora, de una memoria del proyecto y de un plan de negocio, si esta información ofrece una viabilidad y una rentabilidad empresarial, ya solo se necesitara de un plan de financiación y una propuesta de acuerdos con los inversores.

Esquema del modelo de financiación de un proyecto de innovación o tecnológico: